Embarazo ectópico tras fecundación in vitro (FIV)
Las técnicas modernas de inseminación artificial son eficaces en la mayoría de los casos de infertilidad. El método más utilizado hoy en día es la FIV, pero los síntomas de un embarazo ectópico pueden ser detectados por los especialistas incluso después de haber realizado este procedimiento. En este artículo se explican las causas de tal situación, sus consecuencias y cómo actuar al respecto.
Un embarazo ectópico ocurre cuando un óvulo fecundado no consigue entrar en la cavidad uterina. En el proceso de concepción natural, el óvulo es fecundado por el espermatozoide en la trompa de Falopio y luego se traslada al útero durante varios días. No siempre consigue llegar al punto justo; en estos casos, comienza a desarrollarse una patología.
Surge la pregunta de por qué es posible, que en principio se produzca un embarazo ectópico con la FIV, ya que con este método el embrión se deposita en el útero. Por desgracia, aunque se sigan todos los protocolos necesarios, el embrión puede instalarse en órganos vecinos (ovarios o trompa). El embrión se desarrollará durante un tiempo, pero al crecer de tamaño no tendrá espacio suficiente y no se podrá salvar. La probabilidad de que esto ocurra después de realizar la FIV es sólo del 5-6%.
¿Puede ocurrir un embarazo ectópico tras la FIV a una mujer completamente sana?
Es poco probable. Tales patologías aparecen en caso de procesos inflamatorios en el útero y otras enfermedades del sistema reproductivo. Si se desarrolla un embarazo ectópico, existe el riesgo de hemorragia interna debido al crecimiento del embrión. Los síntomas de la patología se consideran secreción sanguinolenta, dolor abdominal bajo y aumento del nivel de hCG (hormona que aparece en el organismo durante el embarazo). En cuanto aparecen los primeros síntomas, es necesaria la hospitalización urgente y la intervención quirúrgica, ya que no hay posibilidad de que el feto se desarrolle fuera del útero.