¿Es mejor congelar óvulos o embriones?
Las tecnologías modernas de reproducción asistida utilizan de forma muy activa métodos de criopreservación para tratar y superar la infertilidad. La criopreservación puede utilizarse para congelar tanto células germinales (espermatozoides y óvulos) como embriones. ¿Pero a favor de qué elegir?
¿Qué es la criopreservación?
Se trata de una técnica en la que las células se congelan y almacenan en nitrógeno líquido a temperaturas muy bajas (-196 grados). Las tecnologías modernas permiten congelar las células al instante (a una velocidad de 20 000 grados por segundo), lo que impide que se formen cristales de hielo en su interior y las protege de la muerte durante la descongelación. En este estado, todos los procesos biológicos de las células se detienen y pueden almacenarse indefinidamente.
¿Qué es mejor congelar?
No hay una respuesta inequívoca a esta pregunta, todo depende de su objetivo final.
Puede ser necesaria la congelación de óvulos:
- en el programa de "Maternidad diferida"
- en caso de reserva ovárica disminuida
- antes de comenzar la radiación o la quimioterapia
- con el propósito de donar óvulos
- en los programas de bancos de ovocitos.
Congelar embriones es relevante:
- para posteriores intentos de FIV
- para las pruebas genéticas de preimplantación del embrión
- si la transferencia no puede realizarse en el mismo ciclo por algún motivo.
Para la fecundación in vitro, la criopreservación de embriones es la mejor opción, ya que sólo hay que descongelar 1-2 embriones y 6-8 ovocitos (es la cantidad mínima) para que se consiga el embarazo en el protocolo.
Si hablamos del proceso de congelación-descongelación en sí, hay algunos matices. Los embriones lo toleran bien y la criopreservación no afecta al embarazo posterior ni a la salud del futuro bebé. En cambio, los ovocitos sufren un poco más; cuando se descongelan, entre el 20 y el 30% de las células están dañadas y no son aptas para seguir utilizándose en los programas de TRA.
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